Formación del queso: Continúe cocinando a fuego lento, revolviendo constantemente. Pronto notará que la leche se cuaja: aparecerán grumos blancos de queso y el líquido se tornará amarillento (suero).
Colado: Cuando el proceso de separación haya terminado, retire la olla del fuego. Prepare un colador forrado con una gasa limpia o un paño de cocina. Vierta el contenido de la olla en el colador.
Moldeado: Una vez que se haya escurrido el exceso de líquido (suero), junte los extremos de la gasa y presione suavemente el queso para extraer el líquido restante. Puede colocar un peso sobre la gasa y dejarla en el refrigerador durante una o dos horas; esto le dará una forma firme y uniforme, fácil de cortar.
Consejo: ¡No tires el suero que queda después de colarlo! Es muy saludable, rico en proteínas y puedes usarlo para preparar masa para panqueques, pan casero o como una bebida refrescante.
Tu queso casero está listo para servir. ¡Que lo disfrutes!